El Árbol de los Relatos. |
De raíces profundas como la historia misma. Cada hoja una aventura inesperada y cada rama un nuevo comienzo. |
F.I.L.M.E., una revista con ojos en el cine, en colaboración con Cultura Colectiva, presentaron una proyección de ciencia ficción con el fin de hacer una semblanza esencial del movimiento de este género.
La #ImagenDelDia… Cómo sería STAR WARS en versión Pixar.
Rubén Darío.
* Una de las principales características del arte, además de ser subjetivo, es el sacar de manera casi inmediata los mejores y peores sentimientos del ser humano. Principalmente el cine y la música son las expresiones que más afectan la sensibilidad de las personas al causar un impacto directo en nuestras emociones.
Cuando de cine y música se trata ocurre algo esencial: después de afectarnos de manera interna, tenemos cierta necesidad de compartir con el otro aquello que provocó algo especial dentro de nosotros; ya sean sensaciones de agrado o emociones de odio y repudio; no podemos -por naturaleza- conservarlas para nosotros mismos. Compartir está en nuestra naturaleza, es un impulso casi irracional, pero cuando se trata de personas a quienes les tenemos especial cariño esto se adquiere un nivel superior. Es aquí cuando comienza el arte de dedicar arte.
Me atrevo a decir que todos, en algún momento, hemos dedicado una canción a nuestra pareja, a nuestra madre, padre, hermano e incluso a un amigo. La música, con toda su complejidad, es la forma de arte más fácil de dedicar. Pero con el cine la cuestión no es tan sencilla; debido a la cualidad fugaz, farragosa, multisemántica naturaleza del cine y las circunstancias en que éste es consumido ( alguna sala comercial, en casa, en algún conspicuo festival o digamos en internet) por ello resulta mucho más difícil compartir con alguien esos minutos que nos toma adentrarnos en la historia de la pantalla. Es bien cierto que no es lo mismo “sugerir” que “dedicar”. La mayor diferencia estriba en los sentimientos que nos provocó y la razón por la cual decidimos dedicar esa obra a cierta persona. El cine es ficción pero a veces nos lleva a maravillosas coincidencias que nos hacen sentir identificados y nos traslada a diversas situaciones en las que nos encantaría estar. El acto de la dedicatoria puede parecer un gesto demasiado romántico o azotado, pero no existe una regla precisa para hacerlo, por ello es tan disfrutable. Nosotros decidimos a quién dedicaremos una obra que nos ha llegado al fondo de nuestras entrañas, de manera que nuestro apego a la obra será proporcional a lo que sentimos por esa persona. Así como no hay una regla para contar historias, mucho menos para dedicarlas. Una película asombrosa a alguien que queremos asombrar, una película de amor a alguien que queremos enamorar. De igual forma podemos dedicar una película de desamor para alguien que sabemos podría motivarle a salir adelante, una película de terror para alguien que nos parece tímido y queremos asustar o así bien una película de autor para alguien que sabemos lo valorará y lo merece. En fin, dedicar la película adecuada a la persona exacta debe de ser un proceso tan perfecto y personal como el que realizas al ofrecer tu amistad o corazón a alguien.
Si bien las posibilidades y sentimientos son infinitos, también lo son las historias que podemos ver en el cine, las historias que podemos vivir y recrear en nuestra imaginación o en la abyección de la realidad cotidiana, pero siempre compartida, siempre dedicada a alguien, por alguien, pese a alguien.
Y tú… ¿Qué película dedicarías?
Después de escribir algunas historias y relatos me doy la oportunidad de expresar lo que pienso. Nunca he expresado tan sinceramente lo que siento y pienso. No se realmente cómo hacerlo de una manera correcta, pero decidí intentarlo en esta serie de publicaciones. Decidí hacer algo que no sé cómo hacer, y les ofreceré la experiencia de ver a alguien intentarlo, porque creo que tal vez eso es lo que el arte debe ofrecer: Una oportunidad para reconocer nuestra humanidad común y vulnerabilidad.
Así que en lugar de estar aquí fingiendo que soy un experto en algo ó presentarme de manera que crean que, a pesar de mi joven edad, sé suficiente como para compartir un poco de sabiduría, sólo diré claramente que soy una persona que no sabe todo. Si hay una cosa que caracteriza mi escritura es que yo siempre empiezo de la invención y realización, y hago lo que puedo para recordarme a mí mismo eso durante el proceso. Nunca dejar de inventar y nunca dejas de aprender. Creo que tratamos de ser expertos porque tenemos miedo; porque no queremos sentirnos tontos o inútiles y lo único que queremos poder, porque el poder es un gran disfraz.
Siento extraño cuando alguien llama a otra persona por lo que hace, sea un escritor, un músico o un guionista. Siento que es una mentira, incluso aunque es técnicamente cierto. Quizá esto sea mi problema, pero es lo que siento. Escribo guiones ó cuentos por placer y para ganar un poco de dinero. Algunos lo hacen para vivir pero no es lo que son. Siendo jóvenes realmente queremos esa etiqueta. Yo quiero ser algo. Yo quiero ser director de películas ó astronauta. Yo quiero ser eso que alguien mas hace. Desde la manera de decirlo esto ya no tiene sentido.
En la película “Serpico” en la cual Al Pacino es un policía con una amiga artista hay una escena de una fiesta en la que se encuentran todos estos diferentes tipos de artistas. En ella dicen: “Yo soy pintor, pero trabajo en un restaurante” “Soy actor, pero trabajo en una oficina” y esto continúa durante un buen rato. Entonces Al Pacino dice: “Yo soy policía, pero trabajo para el Departamento de Policía.” Existe esa sensación de querer decir ser eres algo y no tienes nada que lo respalde, porque todo el mundo dice que es escritor, músico ó todo el mundo dice que son esto y aquello, y a veces a nadie le importa un carajo lo que seas. Es curioso, ahora no quiero poner ni ponerme etiquetas pero en su momento lo hice. Creo que era necesario en el momento, como las esperanzas de los jóvenes que quieren sobresalir de entre tantos iguales a ellos, pero ahora no lo siento necesario. Creo que lo que cuenta es que soy yo, y no soy esas cosas.
Thomas Mann dijo: “Un escritor es alguien para quien la escritura es más difícil de lo que es para otras personas.” Esa frase me pareció muy cierta y bastante correcta. Mi interpretación sería: Si lo tomas en serio, tendrás que esforzarte. Otra cita que recientemente encontré: “Nosotros no hablamos, nos atacamos unos a otros con hechos y teorías obtenidas de las lecturas superficiales de los periódicos, revistas y compendios.” Eso fue escrito en 1945 por Henry Miller y creo que es una frase oportuna. Creo que dice que el mundo se ha mantenido en su estado actual durante mucho tiempo: gente de todo el mundo pasa horas y horas de su vida a la semana alimentándose de entretenimiento a través del televisor y en forma de espectáculos, periódicos, vídeos en YouTube e internet, y es ridículo creer que estas cosas no alteran nuestro cerebro a largo plazo. También es igualmente ridículo creer que estas distracciones y manipulaciones no son correctas y que los que están a cargo de ellas no deberían seguir haciéndolos. Sería incorrecto acusarlos de ser lo “malos” de la película.
La gente está muriendo de hambre. Puede que no lo sepan porque están siendo alimentados con basura producida en masa; la envoltura es colorida y atractiva, es agradable y placentera. No deciden cómo desarrollarse y las personas que se encargan de esto lo continuarán haciendo porque son muy buenos en su trabajo. Eso es lo que se están consiguiendo porque eso es lo que son; incapaces de tomar sus propias decisiones, están vendiendo algo y el mundo se construye de ello. Política y gobierno se basan en esto, las empresas se basan en esto, las relaciones personales se basan en esto y nos estamos muriendo de hambre todos nosotros; nos estamos matando unos a otros y estamos odiando entre nosotros, nos están llamando mentirosos y malos por ello, porque todo está convertido en comercialización y queremos ganar porque estamos solos, vacíos, asustados y esto nos llevó a creer que ganar va a cambiar todo eso. Pero no hay ganador en esto.
¿Qué se puede hacer ante esto? En mi opinión lo principal que debes hacer es ser quién eres y debes decirlo en tu vida cotidiana y en tu trabajo. Díselo a alguien por ahí que se siente perdido ó a alguien que no ha nacido aún; a alguien que no nacerá dentro de 500 años. Tu vida será un registro de éste tiempo, de tu vida. Si uno es honesto acerca de quién es, si las personas son honestas sobre quién son, se podrá ayudar a alguien a estar menos solitario en el mundo, porque esa persona se sentirá reconocida en ti y le darás esperanza. Me ha pasado y tengo que seguir redescubriéndolo. Ahora tiene gran importancia en mi vida. Ofrécete al mundo en lugar de vender algo al mundo. No te dejes engañar pensando que como son las cosas actualmente es la forma en la que el mundo debe trabajar y que, al final de cuentas, es lo que todo el mundo debe hacer. Trata de no hacerlo.
Esto es de E. E. Cummings: “Para ser nada más que tú mismo en un mundo que está haciendo su mejor esfuerzo, día y noche, para hacerte como todos los demás, necesitas luchar la batalla más dura que cualquier ser humano puede luchar y nunca dejar de luchar.” Te defines por lo que eres, no por lo que haces. El mundo te necesita. No te necesita pretendiendo que tocas en una banca de rock, no te necesita presumiendo a la gente que conoces algo que ellos no, no te necesita exhibiendo tus fotografías en lugares públicos buscando atención, no te necesita con miles de amigos en redes sociales a los que puedes presumir tus recuerdos que son nada mas que eso, no te necesita de esa manera y no te necesita fingiendo leer un libro en alguna cafetería tratando de lucir interesante. El mundo te necesita una fiesta ó reunión iniciando conversaciones reales. El mundo necesita que des lo mejor de ti para recibir lo mejor de los demás.
El mundo te necesita diciendo: “Este soy yo.”
El mundo te necesita diciendo con humildad y cuando sea necesario: “No sé.”
El mundo te necesita ayudándolo al decir: “Te puedo enseñar.”
SOBRE MUERTE Y PÉRDIDA.
Mi familia es religiosa. Una vez que entramos a la iglesia, no volvimos a salir de allí.
Las personas suelen creer que por ir todos los domingos a misa y tener alguna actividad dentro de los ministerios de la misma estás libre de pecado e incluso asumen que debes ser una persona de alguna manera “perfecta” y que no debes matar ni a una mosca. A pesar de ser cierto que debes profesar con el ejemplo de buen cristiano, uno va principalmente a misa para pacificar su alma y corregir a un paso personal sus defectos, así como a buscar la redención.
Después de años formando parte de la iglesia, mi familia y yo hemos desempeñado diferentes puestos dentro de ésta, para no entrar en detalles diré que mi padre es, de cierta manera, el coordinador de todo lo que sucede en cierta iglesia ubicada a los alrededores del centro comercial Perisur y de ésta otra pequeña capilla a la que asistimos regularmente. Su trabajo consiste en coordinar y poner orden a lo que sucede en ella, así como mantener unidad entre las capillas y la parroquia. Entre sus responsabilidades hay una en particular que me ha afectado mucho en los años desde que la ha desempeñado.
En las paredes de la pequeña capilla hay nichos y en éstos se depositan las cenizas de los difuntos que tienen un espacio ahí. Mi padre se encarga del depósito de sus restos, vendría siendo equivalente a un enterrador de difuntos. Durante años he visto a docenas de familias que han dado el último adiós a sus seres queridos y he visto mas veces de las que yo quisiera a mi padre guardando esas pequeñas cajitas con las cenizas de una persona dentro de los nichos. Después de la misa se acompaña a las familias en su momento de aflicción con un ritual que incluye cantos religiosos de despedida, una oración y agua bendita. Los sentimientos de las familias salen a flor de piel y en cada ocasión que he ayudado a mi padre a quitar la tapa que cubre al espacio para los restos, siempre me he sentido afectado por la pérdida de esas personas. Su tristeza se vuelve mía, su pérdida se vuelve mi pérdida y su dolor es también mío.
Es increíble como él, que ha hecho esto cientos de veces, puede tener el temple para “enterrar” a un muerto y cantar con la guitarra al mismo tiempo. ¿Qué fortaleza habrá en su corazón que haga falta en el mío? Ver a viudas decir adiós a sus esposos, a madres sufriendo la pérdida de sus hijos, hijos despidiendo con lágrimas a sus padres. Familias juntas después de tanto tiempo de no verse, reunidas en un momento solemne.
Sea cual sea la razón por la que me sienta tan afectado por esto, la realidad es que mi concepto de “muerte” y “pérdida” son muy diferentes a los de muchas personas que conozco. De niño perdí a mi abuela y no me dejaron ver su cuerpo; la había perdido y no sabía qué sería de ella, no sabía qué le había pasado como para darle la muerte. El esposo de mi abuela murió y no pude decirle que -a pesar de no ser mi abuelo natural- disfruté mucho su cascarrabias compañía en mi infancia. Algo que no pude hacer con ambos es decirles “adiós” en una ceremonia como las que mi padre y yo hemos presidido por tantos años. La tristeza es una batuta que se pasa de mano en mano en momentos así.
Cuando una persona me dice que falleció su abuelita, su mamá ó alguien cercano a ella, yo le respondo: “Lo siento”, y en verdad lo hago.
Cada vez que la vida te decepcione y las cosas te parezcan difíciles ó duras, cuando la gente sea estúpida, odiosa y necia, y sientas que ya no aguantas entonces piensa:
Te encuentras en un planeta que evoluciona y que rota a 1,500 kilómetros por hora, que está orbitando a 30 kilómetros por hora (según estimaciones). Que un Sol es la fuente de todo nuestro poder. El Sol y todas las estrellas que alcanzamos a ver las cuáles se están moviendo a un millón de kilómetros por día, en un brazo espiral exterior a 60,000 kilómetros por hora de la galaxia que llamamos “Vía Láctea”. Piensa que tan solo nuestra galaxia contiene cien millardos de estrellas y mide cien mil años luz de punta a punta; es ancha en el centro con unos 16,000 años luz de grosor pero mide solo 3,000 años luz de ancho. Estamos a 30,000 años luz del centro de nuestra galaxia, damos la vuelta cada 200 millones de años y nuestra galaxia es sólo una de millones de millones de este sorprendente universo en expansión. El mismo universo se expande constantemente en todas las direcciones posibles tan rápido como es posible y a la velocidad de la luz a 19 millones de kilómetros por minuto (Y esa es la velocidad mas rápida que existe).
Así que recuerda cuando te sientas pequeño e inseguro cuán sorprendentemente improbable era tu nacimiento…
¡Y ruega por que haya vida inteligente en algún lugar del espacio porque aquí en la Tierra todos son unos idiotas!
| - "¿Por que no me cuenta que tal está la película?" |
| - "Si, claro. Es la historia de un guerrillero de Sierra Morena, papel que interpreta..." |
| - "¡Ay, por Dios! ¡No me diga mas! Otra de bandoleros. Es que, yo me enfermo con tanta españolada y con tanto trabuco, sombrero de catite y patillas..." |
| -"La Niña de tus Ojos" de Fernando Trueba. |
| - Guess what, man. Last night I saw Christian Bale buying socks in a store so I ask him for a autograph and he did not sign my Batman poster. What a douchebag. |
| -Holy shit! You mean an actor didn't take the time out of his life to give you an autograph. What the fuck man! That shit is messed up. You know, sometimes I go to the grocery store and ask the cashier for an autograph and they don't say anything so I beat the shit out of them. Fucking assholes should learn to give me their autograph when I want it because they definitely owe it to me |
¿QUÉ ESTOY ESCRIBIENDO?
Hay un momento en el que te das cuenta que no tienes idea de lo que estás escribiendo. En las primeras etapas, cuando se trata de todos los personajes y los giros de la trama y crear motivos, ya sabes lo que estás trabajando. Estás poniendo las ideas entre sí y tienes en mente que son sólo eso, ideas. Las ideas son cosas maravillosas, sublimes pero también cosas terribles y poderosas. Nunca son más de lo que son. Es cuando empiezas a poner tus ideas por escrito (y sospecho, las artes visuales son similares) que se convierte en algo irreconocible. Sí, es la representación de la idea, incluso si se lleva un centenar de re-escrituras y borradores para hacerle justicia, pero eso es lo que pasa con algo escrito. Tus pensamientos son tuyos y son exactamente lo que piensas que son las ideas. Sin embargo, cuando algo está escrito se convierte en parte del mundo. Una parte muy pequeña, pero una parte del mundo. Una cosa es lo que es mediante la exclusión de todos los demás objetos del espacio que ocupa, lo cual quiere decir que las cosas suelen definirse por lo que no son. Cuando pones tus ideas abajo y se convierten en parte del mundo, tienen que llevar las cosas de otros fuera del camino. Algunas de esas ideas son más fuertes de lo que se sospecha y no se moverán de ahí. A continuación, se mueve una idea, sólo para descubrir algo por debajo de ella que se necesita hacer a un lado también. Además, empujando esa idea, significa que otra es empujada y que crea estas reacciones en cadena que podría destruir días, meses e incluso años de cuidadoso trabajo. Finalmente terminas definiendo tus ideas por lo que son y no por lo que no son.
Es maravilloso cuando (arrogante pero satisfactoriamente) notas que lo que has escrito puede ser la re-invención de un género de la literatura, un nuevo paso adelante en el mundo de la moda y el arte ó la idea mas original que se haya pensado. Más ó menos maravilloso dependiendo de quién eres, pues podrías darte cuenta también que lo que estás haciendo en realidad podría ser el peor relato de la historia, el apocalipsis de una forma de arte ó sencillamente pura y natural basura. Tienes simplemente que plasmar tus ideas pobres, pequeñas ó como sean, al mundo de la mejor manera posible y con la esperanza de que puedan ponerse de pie dignamente y en contra de lo que ya está disponible. Tan difícil como es, sólo tienes que aguantar y mantener la escritura. Después de todo, nadie sabe realmente lo que está escribiendo y si este método era lo suficientemente bueno para Shakespeare, es lo suficientemente bueno para ti.